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CUIDADO CON LAS INTERVENCIONES “SOSPECHOSAMENTE BARATAS”

Hoy nos hacemos eco de ésta publicación en la web de nuestra sociedad SECPRE (Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética):

Desde la SECPRE solemos advertir periódicamente contra las intervenciones de Cirugía Estética “sospechosamente baratas”. En particular, contra las que se publicitan como descuentos con fechas límite, bonos, 2×1 y similares. Nuestros estatutos, en su artículo 26.1.m., las consideran, de hecho, “faltas muy graves”. ¿Por qué?

Por su planteamiento mercantilista, las ofertas de este tipo tratan las intervenciones quirúrgicas como meros productos de consumo, cuando se trata de servicios de salud en los que la seguridad del paciente debe ser siempre la primera prioridad, junto con la excelencia en la calidad del resultado.

Seguridad y calidad pueden ponerse en riesgo cuando “las cuentas no cuadran”, es decir, cuando la suma de los costes de todos los recursos humanos y técnicos que participan -o deberían participar- en una intervención de Cirugía Estética es superior al precio ofertado.

Estos costes y recursos son los siguientes:

  • Honorarios del/los profesional/es médico/s a cargo de la intervención, que tiene/n que contar con la titulación de Especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, la única oficial y homologada en España para la práctica de esta especialidad.
  • Honorarios del/los profesional/es de Enfermería, que interviene/n en todo el proceso.
  • Honorarios del profesional anestesista.
  • Honorarios del centro sanitario en el que se realiza la intervención: costes de alquiler del quirófano, sala de postoperatorio, hospitalización si es precisa, etc., pues toda intervención quirúrgica debe efectuarse siempre en una clínica u hospital.
  • Costes de los materiales protésicos, en caso de que sean necesarios; por ejemplo, los implantes mamarios para las intervenciones de aumento de mamas.

Como es lógico, estos costes varían de unas ciudades a otras e incluso dentro de ellas, pero hay unos mínimos cuyo ahorro sólo puede deberse a la reducción de las garantías de seguridad y/o calidad, sea por la implicación de menos facultativos, la no cualificación de estos, la no presencia del anestesista durante la operación, el uso de instalaciones inadecuadas, la inferior calidad de los materiales, un postoperatorio y un seguimiento posterior del paciente insuficientes…

Reacción ante complicaciones

Igualmente, la capacidad de reacción de los cirujanos se limita enormemente si aparecen complicaciones durante una intervención -como una reacción anafiláctica o un sangrado abundante- y no tienen a su disposición los elementos adecuados para atajarla, incluyendo otros profesionales sanitarios o la equipación necesaria.

Por tanto, la actitud ante ofertas y promociones en intervenciones quirúrgicas estéticas ha de ser, como mínimo, “crítica”, lo que implica leer cuidadosa y atentamente la letra pequeña, informarse de todos los condicionantes que rodearán a la intervención y asegurarse de que el profesional a cargo de ella tiene la titulación de especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora.

Este título se obtiene después de al menos 12 años de formación, si bien los cirujanos plásticos continúan formándose durante toda su trayectoria profesional, a lo cual destinan sus propios recursos económicos. En la SECPRE entendemos, en definitiva, que actuaciones como las antes descritas, que podrían considerarse como competencia desleal ejercida por algunos profesionales, comprometen la seguridad de los pacientes y la excelencia en la práctica clínica.